Un brote de 2018 en Argentina da pistas sobre cómo se propaga el hantavirus
Hace ocho años, un hombre decidió ir a un cumpleaños en Epuyén, en el sur de Argentina, a pesar de que empezaba a tener fiebre. Fue el origen de un brote de hantavirus que mató a once personas.
Ese episodio ocurrido en 2018 puede ayudar a esclarecer ahora la propagación de la cepa Andes de este virus que se ha transmitido dentro de un crucero en el Atlántico, en el que murieron tres pasajeros.
Mientras las autoridades rastrean posibles nuevos casos, una investigación exhaustiva de ese episodio argentino ofrece pistas sobre esa enfermedad.
Científicos argentinos analizaron las muestras de la mayoría de los 34 casos confirmados en ese brote en Epuyén, en la provincia de Chubut, y reconstruyeron la interacción entre ellos.
Así descubrieron que las medidas de aislamiento contribuyeron a evitar una propagación mayor y que la mayoría de las transmisiones se produjeron al inicio de los síntomas.
Esto puede aportar informaciones útiles para las personas todavía a bordo del MV Hondius, ninguna de las cuales presenta síntomas, según el operador del crucero Oceanwide Expeditions.
- Reconstrucción de los hechos -
El barco, que navegaba de Argentina a Cabo Verde, centra la atención internacional después de la muerte de tres pasajeros y la confirmación de cinco casos de hantavirus por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En 2018, el foco comenzó porque un habitante de esa localidad en la Patagonia se infectó con la cepa Andes, probablemente tras estar en contacto con orina, excrementos o saliva de roedores cerca de su domicilio.
Generalmente es así como los humanos contraen el hantavirus. La cepa Andes es la única que se conoce como transmisible entre humanos.
El 3 de noviembre de ese año, ese paciente cero, de 68 años, asistió durante una hora y media a un cumpleaños con un centenar de participantes.
Cinco personas que estuvieron en contacto con él desarrollaron síntomas en las semanas siguientes a la fiesta, según un estudio publicado en 2020 en el New England Journal of Medicine.
Tres de esas personas sintomáticas, llamadas "super-propagadoras", estaban en el origen de dos tercios de las infecciones.
Una contagió a seis personas "debido a su vida social activa", precisa el estudio. Falleció 16 días después de que aparecieron los síntomas.
Su esposa, la tercera super-propagadora, se sintió mal durante el velatorio, en el que otras diez personas se contagiaron.
La reconstrucción de los hechos sobre el cumpleaños permitió establecer que el paciente cero estaba en una mesa a menos de un metro de varias personas infectadas.
Sin embargo, también contagió a otra con la que solo se cruzó para ir al baño e intercambió un saludo, afirma el estudio.
- "Cuarentena decisiva" -
El análisis apunta a que la mayoría de pacientes de ese brote se contagiaron por "por inhalación de gotículas".
Los autores afirman que la aparición de los primeros síntomas es "crucial". En más de la mitad de casos, la transmisión "se produjo el día en que el caso original presentó fiebre", explican.
Más de 80 profesionales de sanidad estuvieron después en contacto estrecho con los sintomáticos, a menudo sin tomar medidas de precaución, pero ninguno resultó infectado.
Aislar a los pacientes sintomáticos y pedir a sus contactos que guardaran cuarentena "probablemente limitó la propagación", según este estudio.
Este aislamiento "duró varias semanas ya que el tiempo de incubación del virus podía durar hasta cincuenta días", dijo a la AFP Olivier Blend, del Conicet, el organismo estatal de investigación científica de Argentina.
"Fue una cuarentena decisiva para contener el hantavirus", agregó este biólogo que realizó otro análisis sobre ese brote.
En el episodio actual también se implementaron medidas de aislamiento y de cuarentena para las personas que estuvieron en contacto con los pasajeros del crucero.
La OMS ve "posible" detectar más casos, pero confió en un brote "limitado" si se toman las medidas adecuadas e insistió en que el riesgo de epidemia es "bajo".
En la misma línea, Raúl González Ittig, otro biólogo del Conicet, considera muy difícil una situación similar al covid-19, precisamente por la elevada letalidad de la cepa Andes.
"El covid, al no ser un virus letal rápido, primero contagia a miles de personas y recién después empiezan a acumularse los muertos", señaló este científico a la AFP.
En cambio, "el hantavirus es un virus muy letal". "Rápidamente uno empieza a ver muertos, rápidamente se hacen los aislamientos y rápidamente se frena la cadena de contagio", explicó.
(T.Brown--TAG)