Inteligencia española aconseja replantear la relación con Marruecos tras crisis de Ceuta
Un informe de inteligencia español advierte que, aunque la cooperación antiterrorista con Marruecos no se ha interrumpido durante la crisis migratoria de Ceuta, es necesario aumentar las medidas de seguridad y revisar los canales de intercambio de información para mitigar riesgos de espionaje y desconfianza operativa.
Un informe elaborado por los servicios de inteligencia españoles recomienda replantear la relación estratégica con Marruecos, instando a las autoridades a elevar el nivel de alerta y adoptar mayores cautelas en la colaboración bilateral. Este documento, al que ha tenido acceso ABC bajo el título «Marruecos, Pegasus y Ceuta», señala que, si bien los choques diplomáticos recientes no han interrumpido el flujo de información entre ambos países, la crisis provocada por la entrada masiva de migrantes en Ceuta ha generado nuevas desconfianzas que requieren una reevaluación de los protocolos de seguridad.
A pesar de las confrontaciones políticas y la tensión en las relaciones bilaterales, la colaboración en materia de inteligencia entre España y Marruecos se ha mantenido ininterrumpida. Ni durante los incidentes de 2021 ni en el contexto actual de 2026 se han roto los nexos operativos entre los departamentos de seguridad. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) continúa colaborando activamente con sus homólogos israelíes, argelinos y marroquíes, considerando este intercambio de información como clave para la seguridad nacional, independientemente de la situación diplomática entre los gobiernos.
Sin embargo, el análisis detalla que la realidad política dista significativamente de la operativa. El informe expone los efectos de la crisis migratoria de Ceuta y examina en detalle el uso del espionaje mediante la herramienta Pegasus, recopilando noticias periodísticas y datos de fuentes abiertas sobre este asunto, que aún deja numerosos interrogantes sin resolver. Una vez repasadas las alertas sobre el uso de este software de vigilancia, el documento ahonda en la cooperación con Marruecos como «socio y colector» de información tras la crisis del 30 de julio, fecha en la que numerosas voces señalaron al país vecino por su falta de contundencia ante la avalancha migratoria.
«La confianza operativa no elimina objetivos nacionales divergentes», advierte el informe. Para afrontar la nueva realidad tras la entrada de decenas de miles de personas por la frontera terrestre, se establecen dos directrices principales en seguridad: la cooperación y las contravigilancias. El documento sugiere medidas concretas para los agentes de información e inteligencia, como aplicar terminales de viaje segregados, minimizar datos en reposo, utilizar cuentas temporales con revisión y reciclado periódico, y evitar el uso de dispositivos personales en entornos de riesgo.
Estas recomendaciones se alinean con las medidas de seguridad adicionales que adoptó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cuando visitó Ceuta tras la avalancha de inmigrantes. Junto a su equipo, Sánchez implementó protocolos para evitar posibles interferencias en los dispositivos móviles que portaba. Sobre la seguridad fronteriza, el informe propone integrar la alerta migratoria, la inteligencia de redes sociales, la observación de la postura de las fuerzas marroquíes y las señales diplomáticas en un único cuadro de situación unificado.
El análisis añade: «No depender de un único proveedor o indicador de spyware; mantener capacidad forense y telemetría propia para campañas desconocidas». En cuanto a la diplomacia, se sugiere diseñar mecanismos para que los desacuerdos políticos no degraden sin previo aviso la cooperación policial y fronteriza esencial. El documento advierte que el riesgo principal para Ceuta no es únicamente una «invasión» física o un episodio migratorio aislado, sino la capacidad de convertir variaciones rápidas en el control fronterizo en un shock político y logístico.
Los expertos en inteligencia recomiendan observar detenidamente los posibles indicadores que provengan del otro lado de la frontera en Ceuta y Melilla. Entre estos movimientos se incluyen la reducción abrupta de patrullas o auxiliares en puntos habituales sin explicación operativa pública, así como el incremento inusual de taxis, autobuses o desplazamientos hacia localidades como Fnideq, Belyounech y Nador, y zonas costeras. Este último aviso pudo comprobarse antes de la crisis del 30 de julio, cuando las redes sociales se llenaron de publicaciones que mostraban camiones trasladando grupos de personas a la frontera, una imagen potente que genera un efecto llamada entre los compatriotas.
Con todos estos datos, el informe recomienda como prioridad inmediata la creación de una célula permanente en las dos ciudades fronterizas para compartir datos de interés con sus homólogos marroquíes y adelantarse a los movimientos migratorios. Otra recomendación prioritaria es auditar la exposición móvil de altos cargos y unidades con contacto frecuente con Marruecos, priorizando viajes y periodos de crisis.
El documento aboga por formalizar una política de dispositivo de viaje limpio para el personal de seguridad, diplomacia y defensa, separando identidades y datos operativos. También propone revisar los módulos de formación transferidos a la Dirección General de la Seguridad Territorial (DGST) y a la Dirección General de la Seguridad Nacional (DGSN), aplicando una matriz de reutilización adversa y reciprocidad.
La principal conclusión del informe es que, pese a la desconfianza y los recelos, se deben mantener canales de cooperación con Marruecos, pero con controles de contrainteligencia equivalentes a los aplicados a cualquier servicio extranjero activo. «La respuesta adecuada no es romper la cooperación, sino eliminar la suposición de que cooperación equivale a ausencia de espionaje», afirma el texto. La política defensiva debe preservar el intercambio antiterrorista y fronterizo al tiempo que limita la exposición de información sensible.
En la coyuntura actual, trasladar estas medidas de autoprotección es considerado vital. Las fuentes consultadas remarcan que siempre es beneficioso mantener todas las cautelas con los homólogos marroquíes, bajo la máxima de que «la información es poder». En la situación actual, esta colaboración se antoja clave para que sus compatriotas sean expulsados y acepten el reingreso en su país, una circunstancia que ayudaría a acelerar los procedimientos para que Ceuta recupere la normalidad tras la crisis desatada por la entrada masiva del 30 y 31 de julio y desaparezca la situación de inseguridad ciudadana.
El documento, que ya se encuentra en manos de los agentes de inteligencia e información, subraya la necesidad de equilibrar la necesidad operativa de cooperación con la protección contra el espionaje estatal, reconociendo que la alianza estratégica no implica una ausencia total de riesgos de vigilancia.
(O.Garcia--TAG)