El papa León XIV opta por la diplomacia discreta frente a Trump
Frente a la polarización política en Estados Unidos, el papa León XIV, primer pontífice estadounidense, ha optado por una crítica discreta e indirecta al tiempo que mantiene abiertos los canales de comunicación.
Desde su elección en mayo, el prelado nacido en Chicago y que también posee la nacionalidad peruana, se ha posicionado claramente contra algunas decisiones del gobierno del presidente Donald Trump.
Denunció el trato "inhumano" ofrecido a los migrantes, urgió el diálogo en Venezuela y lamentó la "diplomacia de la fuerza".
Pero en las últimas semanas, León XIV se ha inclinado por la moderación.
No se ha referido a la posible intervención estadounidense en Irán ni al interés de Trump en Groenlandia ni a la situación volátil en Mineápolis, donde dos estadounidenses, Renee Good y Alex Pretti, murieron por disparos de agentes federales.
Ha evitado aludir a esos temas y sus declaraciones a la prensa de los martes, frente a la residencia de Castel Gandolfo, se han vuelto escasas.
El domingo, rompió brevemente su silencio para expresar la "gran preocupación" que siente por las crecientes tensiones entre Cuba y Estados Unidos, y llamó a las partes a "evitar la violencia".
"León es muy cauteloso. Sabe que su voz es universal. Como estadounidense, es un poco opositor natural del trumpismo", comentó a la AFP una fuente del Vaticano en condición de anonimato.
"En cuanto a Estados Unidos, anda con cautela", dijo.
"Entiende que la iglesia estadounidense también es blanco de las acciones del ICE, la gente tiene miedo", señaló la fuente, en referencia a la policía migratoria, actualmente en plena ofensiva contra personas indocumentadas.
El papa opera en un contexto "hiperpolarizado, donde la Iglesia es objeto de ataques por las poblaciones que atiende, como los migrantes o la comunidad hispana", agregó la fuente.
- Obispos en el frente -
Pero a pesar de la creciente preocupación en la Santa Sede por las acciones de la administración Trump, el papa prefiere confiar en la jerarquía católica estadounidense antes que entrar él mismo en la refriega.
"Creo que él piensa que la primera respuesta debe venir de los propios obispos", indicó a AFP Christopher White, de la Universidad de Georgetown, en Washington, autor del libro "Papa León XIV: Dentro del cónclave y el amanecer de un nuevo papado".
La semana pasada, el arzobispo Paul Coakley, presidente de la conferencia episcopal estadounidense, reaccionó con firmeza ante las muertes de Renee Good y Alex Pretti en Mineápolis, donde denunció "la incapacidad de nuestra sociedad de respetar la dignidad de cada vida humana".
El arzobispo Anthony Taylor, de Arkansas, señaló los "paralelismos obvios" entre el Estados Unidos actual y la Alemania nazi, aunque matizó que "Trump no es un Hitler".
"Estamos condenados a repetir los errores del pasado si no estamos dispuestos a recordarlos y aprender de ellos", escribió.
El mismo enfoque se aplica en la política internacional: en un comunicado conjunto, los cardenales Blase Cupich (Chicago), Robert McElroy (Washington) y Joseph Tobin (Newark) condenaron la tendencia intervencionista del país, la erosión del multilateralismo y los riesgos para la paz mundial.
Según varias fuentes del Vaticano, el texto obtuvo la aprobación tácita de León XIV.
- Reputación -
A finales de diciembre, el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal italiano Pietro Parolin, intentó en vano disuadir a Washington de lanzar su operación militar en Venezuela, durante una reunión con el embajador estadounidense.
"El objetivo era evitar un baño de sangre y hacer que las partes volvieran a la razón", indicó una fuente del Vaticano.
Convidado a la nueva "Junta de la Paz" de Trump, el Vaticano se lo toma con calma y dice que está "reflexionando" su respuesta, otra señal de cautela.
León XIV no se ha reunido con Trump, aunque recibió al vicepresidente JD Vance dos semanas después de su elección en mayo de 2025.
El desafío es evitar exacerbar las divisiones de una Iglesia estadounidense polarizada y que sus palabras se lean con una óptica partidista.
Para el Vaticano, el objetivo general es "evitar que los historiadores escriban en cinco, diez o veinte años que la Iglesia estadounidense estaba ligada al trumpismo", comentó el historiador italiano Massimo Faggioli, profesor del Trinity College de Dublín y autor del libro "De Dios a Trump: la crisis católica y la política estadounidense".
"El riesgo es una desintegración, incluso un colapso, de la reputación y del papel histórico de la Iglesia estadounidense", señaló.
(F.Allen--TAG)