México se resigna a vivir con miedo al narco
Los habitantes de la ciudad mexicana de Uruapan salen de compras y almuerzan en las aceras: la ilusión de normalidad choca con el miedo latente y una intimidante presencia militar.
El asesinato de su alcalde hace seis meses indignó a México y forzó a su presidenta, Claudia Sheinbaum, a reforzar su ofensiva contra el narco. Pero el despliegue de miles de tropas en Uruapan y la captura y muerte del mayor capo narco del país exponen los límites del poder del Estado contra los carteles de la droga.
Casi un centenar de alcaldes fueron asesinados en México desde que se disparó la violencia en 2006. El homicidio de Carlos Manzo, no obstante, marcó un antes y un después en la lucha de Sheinbaum contra el narco.
Solo en Michoacán, el estado del oeste mexicano donde se encuentra Uruapan, se desplegaron 12.000 militares.
Los habitantes se resignan a convivir con la violencia.
"Uno aprende a vivir con el miedo", dice a la AFP Natalia Miranda, de 24 años. "Ya no puedes estar tan tarde por las calles" porque "de los asaltos no sales vivo", agrega la joven, que estudia Educación.
"A veces uno dice: 'Mejor me quedo en mi casa por seguridad'", explica Teresa Silva, de 50 años, mientras los soldados de la guardia nacional, con uniforme camuflado y fusiles, patrullan las calles de esta ciudad rodeada de cerros talados para plantar aguacate.
Michoacán, del tamaño de Costa Rica, es epicentro de una industria aguacatera valuada en 5.000 millones de dólares anuales, así como de una fuerte industria limonera.
Aquí, como en gran parte de México, la prosperidad atrae también a la economía ilegal, que florece en medio de la extorsión, el narcotráfico y el reclutamiento y adiestramiento forzado de jóvenes vulnerables por parte de los cárteles.
Manzo era un alcalde pintoresco que siempre vestía sombrero vaquero, desafiaba al crimen organizado y exigía mano dura a Sheinbaum. "Hay que abatirlos, no hay que tener ninguna consideración con esas lacras de la sociedad", aseguraba en relación a los narcos.
Un joven de 17 años presuntamente reclutado por el poderoso Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) le disparó varias veces en plena plaza pública durante la gran fiesta de México, el Día de Muertos.
Días antes también fue asesinado un líder de los ricos productores locales de limón, tras denunciar la extorsión por los cárteles.
Tres meses después de reforzar la estrategia de seguridad, las autoridades lanzaron un operativo contra Nemesio Oseguera, "El Mencho", en el vecino estado de Jalisco. El narco más buscado de México y líder del CJNG resultó herido y murió cuando era trasladado a Ciudad de México.
- Historial de violencia -
En Uruapan, la vida sigue su curso bajo una engañosa normalidad.
En la plaza central, la gente conversa frente a un monumento que recuerda a Manzo, levantado por la alcaldía. En el mármol está grabada una de las frases que solía utilizar para referirse a su lucha contra el narco: "Ni un paso atrás". Varias fotos del fallecido alcalde con el sombrero vaquero que convirtió en su marca política rodean el memorial.
Fue en Uruapan donde grupos armados lanzaron cinco cabezas humanas a una pista de baile en 2006, uno de los hitos que inspiraron la llamada "guerra contra el narco" del entonces presidente Felipe Calderón. Así arrancó la espiral violenta que sacude México desde hace 20 años, coinciden expertos.
"Michoacán llegó a estar en la frontera del estado fallido", dice a la AFP el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla en su despacho en la capital estatal, Morelia.
Recuerda que los agricultores crearon grupos de autodefensa, pero el resultado fue más violencia.
- "Los cárteles controlan México" -
Sheinbaum cambió la estrategia de "abrazos, no balazos" de su antecesor y mentor político, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, quien apostaba por combatir las causas de la violencia como la pobreza y la marginación, en lugar de confrontar directamente a los criminales.
La operación contra "El Mencho", originario de Michoacán, se realizó con apoyo de la inteligencia estadounidense.
La reacción del CJNG fue furibunda, con incendios y bloqueos de carreteras en dos tercios del país, imágenes que dieron la vuelta al mundo.
Pero las autoridades redoblaron la apuesta, y asestaron después nuevos golpes al cártel con la detención de Audias Flores "El Jardinero", presunto sucesor del líder fallecido, y su responsable contable, entre otros.
Desde que Sheinbaum llegó al poder en octubre de 2024, las autoridades detuvieron a 52.628 personas bajo sospecha de vínculos con el narco, decomisaron 392 toneladas de droga y desmantelaron 2.337 narcolaboratorios, informó el martes el Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.
No obstante, 60% de los mexicanos se siente inseguro, según una encuesta reciente.
La mandataria izquierdista está bajo la presión de su homólogo estadounidense, Donald Trump, quien asegura que "los cárteles controlan México" y advirtió que actuará por su cuenta si las autoridades mexicanas "no hacen su trabajo".
Sheinbaum niega estas acusaciones y rechaza firmemente cualquier injerencia extranjera.
Pese a que Sheinbaum puede mostrar resultados, Estados Unidos no afloja la presión y señaló otra de las lacras históricas de México: la narcopolítica.
La fiscalía de Nueva York acusó en abril de narcotráfico al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, miembro del partido oficialista Morena. Pero las autoridades mexicanas rechazaron detenerlo a falta de pruebas.
- "No podemos olvidar" -
La viuda de Manzo, Grecia Quiroz, gobierna Uruapan desde la muerte de su esposo. Sin experiencia política, asumió el poder convertida en un símbolo de resistencia y exigencia de mayor firmeza al gobierno de Sheinbaum.
"No podemos olvidar lo que sucedió (...) Esto despertó no solo a Michoacán, despertó a todo México", dice Quiroz a la AFP, rodeada de guardaespaldas que impiden acercarse a ella.
Unas 20 personas fueron detenidas por el asesinato de Manzo, incluidos siete de sus escoltas. El joven que apretó el gatillo fue abatido inmediatamente por el equipo de seguridad del alcalde, que hubiera podido detenerlo.
Silva, ama de casa, descansa en un banco de la plaza de Uruapan, a pocos metros del memorial a Manzo y un retén militar. "Está un poco más tranquilo", reconoce.
A raíz de la violencia sale menos de su casa, pero no tiene otra opción que convivir con el miedo.
"No podemos hacer otra cosa más que vivir", sostiene.
(P.Clark--TAG)