Tres años después, la herida del 7 de octubre sigue abierta en los rescatistas israelíes
"He visto atrocidades, las cosas más terribles del mundo". El rescatista israelí Natan Kenig no necesita cerrar los ojos para volver a vivir el ataque del 7 de octubre de 2023. Sigue viendo los autos quemados, los cuerpos calcinados, los misiles en el cielo.
Tres años después del ataque de Hamas más mortífero contra Israel, Kenig, que fue uno de los primeros rescatistas movilizados, sigue traumatizado por lo que vio. Una conmoción compartida por el país entero, que conmemora este miércoles 3 años desde el inicio del conflicto.
A primera vista, el rescatista, de rostro anguloso y barba entrecana, no deja entrever sus heridas interiores. "No le deseo a nadie ver cuerpos ardiendo en autos e intentar salvarlos. Es inhumano", dijo a la AFP con una mirada determinada.
Hace falta mucho para quebrar a este hombre de 48 años, que es voluntario desde hace treinta años en Zaka, un grupo judío ortodoxo que busca los restos humanos de víctimas de muertes violentas, incluso la sangre, para enterrarlas enteras como lo impone la tradición judía.
Conocidos por su respuesta inmediata, los 3.000 miembros de Zaka son de los primeros en llegar a las escenas de los ataques o accidentes graves y están entrenados para ayudar a los sobrevivientes antes de ocuparse de los cadáveres.
El 7 de octubre del 2023, Kenig se dirigió a la frontera con Gaza desde las primeras horas del ataque, después de que un colega le alertara sobre la situación.
"Dios y yo nos encontramos frente a una fila de autos calcinados, cuerpos abatidos a tiros en el asfalto", relató el miembro de Zaka. "De repente, entras en otro mundo, un mundo que ha quedado congelado en el tiempo".
- "Una cicatriz profunda" -
Natan Kenig todavía no entendía la amplitud del ataque cuando se acercaba al festival de música Nova, uno de los principales sitios de las matanzas por parte del movimiento islamista palestino.
Más de 370 personas fueron asesinadas en el festival entre las 1.221 víctimas que dejaron estos ataques, según datos oficiales.
En respuesta, Israel lanzó una ofensiva militar que ha dejado a la mayor parte de Gaza en ruinas y ha causado la muerte de más de 74.200 personas, según el Ministerio de Salud de Gaza, que está bajo la autoridad de Hamás y cuyos datos son considerados fiables por las Naciones Unidas.
Cuando llegó al lugar, Kenig se entregó por completo a la tarea que tanto conoce: ayudar a los sobrevivientes y luego buscar los cuerpos en la zona, que se encontraban en condiciones estremecedoras.
Enfatizó en la dificultad de identificar a las víctimas, en su mayoría personas calcinadas en sus autos o en sus casas en los kibutz atacados por Hamás.
De un auto, recuerda haber recogido "unos cuantos cientos de gramos" de ceniza, junto con un anillo y un pedazo de teléfono carbonizado, sin saber cuántas personas habían muerto dentro.
"Un mes y medio después, se pudo identificar a cuatro personas y hubo cuatro entierros", explicó Natan Kenig. "Es mi misión en este mundo"
Siguió recogiendo restos humanos hasta febrero de 2024. "Para mí, el 7 de octubre duró cuatro meses", dijo. Pero el horror del trabajo, incluso con su experiencia, acabó por quebrarlo. Es "una cicatriz profunda", fue como describió su estado mental.
- 'Estoy vivo. Gracias a Dios' -
El contraste entre su rostro antes y después de los ataques es notorio al ver sus fotos en las redes sociales. Este chef profesional solía cocinar en eventos privados y estaba especializado en las carnes ahumadas. "Alegraba a la gente a través de la comida".
Después de ver tantos cuerpos calcinados, ha perdido todo interés por la cocina. El peso del trauma tuvo asimismo consecuencias en su vida privada.
"A veces recuerdo cosas que vi allí. No es fácil. Estás sentado comiendo con gente y, de pronto, simplemente tienes que levantarte e irte", expresó el rescatista israelí.
Incluso después de todo lo que ha vivido este judío devoto, se niega a sentir lástima de sí mismo. "Estoy vivo. Gracias a Dios. Vivo y quiero vivir y seguiré viviendo, aunque le moleste a los que nos quieren destruir".
Sacó su teléfono y empezó a mirar las fotos y videos de aquel terrible día. "Es importante para mí dejar un testimonio", mencionó este padre de cuatro hijos. "Para la próxima generación. Para que se aseguren de que esto nunca vuelva a suceder".
(C.Young--TAG)