Llanto e indignación entre seguidores de Maduro que acompañaron su audiencia en Caracas
María llora sin consuelo en una plaza de Caracas ante la pantalla gigante que proyecta la audiencia de Nicolás Maduro el jueves en un tribunal en Nueva York. "Es inocente", reclama por el derrocado presidente venezolano acusado de narcotráfico en Estados Unidos.
Caras largas, llanto silencioso. Cientos de seguidores del líder izquierdista no ocultaron su desazón en la plaza Bolívar, en el centro histórico de la capital, al conocer que el juez negó el pedido de desestimar el caso.
El gobierno desplegó decenas de sillas frente a una pantalla gigante que mostraba imágenes en vivo de las afueras del juzgado donde comparecía Maduro.
Música llanera amenizó la espera, entre uno que otro eslogan a favor de Maduro y su esposa Cilia Flores, detenida junto al mandatario depuesto en una espectacular incursión militar estadounidense el 3 de enero.
De pronto, movimiento: camionetas negras blindadas y autos policiales agilizaron la casi estática transmisión en vivo de la fachada del tribunal, al que no pueden acceder las cámaras.
Un presentador lee por micrófono un reporte de prensa y sentencia lo previsible: el avezado juez Alvin Hellerstein desestima retirar los cargos contra el mandatario y su esposa, su juicio continúa. Su retorno a Venezuela sigue fuera del panorama.
Los presentes abuchean, se quejan. María Chávez no oculta su descontento ni su llanto. "Tengo muchos sentimientos encontrados. Yo quiero a mi presidente aquí. Lo queremos aquí", lamenta esta trabajadora social de 57 años.
"Nosotros teníamos las esperanzas de que nuestro presidente hoy estuviera con nosotros y que no lo mandaran a otra audiencia", añade. "Mi presidente es inocente".
- "Sentimientos encontrados" -
Nicolás Maduro Guerra, hijo del derrocado mandatario, asistió al acto en la plaza Bolívar. Se sentó en una silla frente a la pantalla por unos minutos antes de acudir a una sesión parlamentaria.
El diputado, conocido popularmente como "Nicolasito", insistió en los "vestigios de ilegitimidad" de este proceso contra su padre porque se originó con lo que considera un "secuestro".
"Nosotros aspiramos que el juicio se siga dando en el marco de la legalidad de los Estados Unidos", dijo a la AFP Maduro Guerra. "Nosotros esperamos que desestimen los cargos, pero es un poco improbable, es improbable", vaticinó momentos antes.
La audiencia duró poco más de una hora en la que el mandatario se mostró relajado y sonriente, según los reportes de prensa leídos que generaron aplausos entre los asistentes.
A Zoraida Ramírez le corren las lágrimas, pero las seca rápido. "¿Qué siento? Sentimientos encontrados. Rabia, dolor, tristeza", dice esta funcionaria del ministerio de Salud de 60 años.
El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo más temprano el jueves que Maduro enfrentará "otros cargos" judiciales más adelante.
"El que debe estar preso es Trump porque fue él quien se metió a nuestro país y nos secuestró a nuestro presidente (...) y nos mató a un poco de gente", se queja Ramírez. "Eso que dijeron ahí es una arbitrariedad".
Delcy Rodríguez era vicepresidenta y asumió funciones de forma temporal. Adelanta una agenda de reformas legislativas que opacan el persistente reclamo del regreso del mandatario.
"Bring them back" (Tráiganlos de vuelta) se leía en las muchas pancartas que coloreaban la plaza. Vallas con la imagen de la pareja presidencial adornan la capital.
"Yo sé que esa justicia estadounidense no lo está haciendo bien, pero sé que hay una justicia divina que nos va a traer de vuelta a nuestro presidente Nicolás Maduro", dice no obstante, y con una renovada esperanza, Milton Tua, de 56 años.
"Tiene que volver porque nuestro presidente no es ningún narcotraficante (...), eso un invento del imperio norteamericano".
(T.Martin--TAG)